miércoles, 30 de abril de 2008

Miradas


Confianza frágil de cristal,

estalló tu transparencia
 en astillas de decepción.

Esquirlas que se clavan
en el corazón desprotegido.

¡No es locura la tristeza!

Sólo es desinfectante que quema.
Aguarrás disolvente
de los duelos derramados

Los tormentos son los asesinos
que cierran gargantas,
que ahogan el grito
y devoran las entrañas mudas.

No volveré a pasar
por los caminos de espinas,
donde quedaron mis huellas,
donde vertí mi sangre.

No dejaré a mi corazón
latir en un tórax vano,
sin propagación de sus ondas.

No llenaré mi estómago de aire inerte
que engañe mi hambre

No acumularé neuronas muertas
en un tumor de ilusas creencias
que presione mi cerebro

Me voy a buscar el sol
 el calor de miradas de ojos habitados
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1 comentario:

  1. Con las alas del alma desplegadas al viento,
    desentraño la esencia de mi propia existencia
    sin desfallecimiento, y me digo que puedo
    como en una constante
    y me muero de miedo, pero sigo adelante.

    Con las alas del alma desplegadas al viento,
    porque aprecio la vida en su justa medida
    al amor lo reinvento, y al vivir cada instante
    y al gozar cada intento, sé que alcanzo lo grande,
    con las alas del alma desplegadas al viento.

    Con las alas del alma desplegadas al viento,
    más allá del asombro me levanto entre escombros
    sin perder el aliento
    y me voy de las sombras con algún filamento
    y me subo a la alfombra con la magia de un cuento.

    Con las alas del alma desplegadas al viento,
    atesoro lo humano cuando tiendo las manos
    a favor del encuentro por la cosa más pura,
    con la cual me alimento por mi pan de ternura,
    con las alas del alma desplegadas al viento.

    Con las alas del alma desplegadas al viento,
    ante cada noticia de estupor, de injusticia,
    me desangro por dentro
    y me duele la gente, su dolor, sus heridas,
    porque así solamente interpreto la vida.

    Con las alas del alma desplegadas al viento,
    más allá de la historia, de las vidas sin gloria, sin honor ni sustento
    guardaré del que escribe su mejor pensamiento
    quiero amar a quien vive con las alas del alma
    desplegadas al viento, al viento, al viento...
    Eladia Blazquez

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