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lunes, 11 de mayo de 2020

Envejecer

Lentamente, los años resbalan por el espejo.

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sábado, 23 de mayo de 2009

Cuando llega el ocaso



El ocaso siembra sus grises en la sien,
mientras aún perduran los colores en el alma
No quiere dormir el pincel,
sigue buscando alegría en su paleta de lágrimas.

No hay otro viaje al que ir
¡Sólo el puerto de poniente!
Se traza la historia en el lienzo del peregrino transcurrir
del inocente esbozo a este confín consciente

Llega así, con maestría y desengaño.
Ha domado al mediodía
paliando la soberbia de sus rayos.
Humilla a la fiebre sin apenas restarle entusiasmo.

Nadie quiere oír su canción de misterio,
ineludible nana que acuesta los vaivenes.
Ha adormecido a la tarde,
reclinada para siempre en su regazo

¡Cierra los ojos!
 ¡Baja los párpados!
Fluye con este nocturno de Chopin,
que nada hay que tenga que morir
con el ocaso
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lunes, 10 de noviembre de 2008

Un solo corazón


A solas con mi corazón,
mi vergüenza se diluye en la noche.
Con las estrellas van de paseo mis sueños,
descabalga el pensamiento de su trote desbocado.

En el aire se derraman los sentidos.

Hoy ataré tu recuerdo a mi imaginación
para que no huya en la terrible ausencia.
Él enamorará mis emociones,
eclipsará mis llagas afligidas.

A solas con mi corazón,
danzaré con los fantasmas de goces extinguidos
-sorprendiendo al vacío-
cuando extraiga materia de la nada,
con la poderosa magia de creerte.

Hoy visitaré tu espacio despoblado
tejiendo tu piel en un suspiro.
Cincelaré tus besos sobre un escalofrío,
encarnando tu cuerpo con el mío.

Sola, con mi corazón,
hospedaré mis huesos en la rambla de mi cama,
para regalarles el descanso apetecido.
Acariciaré mis miedos con la seda del espíritu,
ablandando la costra acumulada en el camino.

Deshaciendo los nudos de la memoria,
liberaré mis músculos contraídos.
Mirando cara a cara a las sombras,
iluminaré mis huecos escondidos.

Cuando mis pies desnudos
enraícen en la tierra del olvido,
cuando mis arterias vivas
trasieguen la savia del reposo,
me conciliaré con el instinto de la luna
en la lectura de imposibles cobijos.

Y me acunarán los latidos
de un solo corazón...

El mío
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jueves, 17 de enero de 2008

Inmortalidad


Ojo sin reproche
que adviertes la madrugada colgada en anaqueles,
en la nube del deseo,
biblioteca de delicias e intemperancias
¡No existe el tiempo!

Tú, que conoces mis ausencias
¡Mírame!
Al menos tu contemplación me hará sentir viva,
saber que existo
para ti,
para mí.

Quiero trepar las enredaderas de la existencia
¡Elevarme!
Desatar el cordón del miedo a ser yo
Abandonar la solidez, y fluir
Enamorar a la atmósfera,
ser éter, infinito vacío

Caer, 
cien veces
en la cálida tierra que me acoge.
Levantarme aprendiendo otros movimientos.
Caer al fin... 
¡Y descansar!
Y nutrir nuevos amaneceres


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domingo, 3 de junio de 2007

Los nombres podridos


Con la claridad del despertar
desconocidas fragancias paren la mañana.
Aires que recorren los tejados,
pintan el perfil caótico de las nubes
en su alineada geometría.

Aceptar la muerte de la noche.

¡Y la fatiga de vivir aún!

Expedición hacia los tuétanos
en búsqueda de energía para seguir
al azar pregonero.

Nuevos campos claman al arado del destino
que raje su panza preñada de universo.
Insólitas semillas de trigo verde
brotarán de su útero resquebrajado
agrientando una piel de tierra seca.

No hay más agua fresca,
sólo un charco salado de lágrimas
entre la sombra cambiante de las encinas
que, 
de vez en cuando, 
deja al sol
dibujar un abrazo con sus rayos.

Traición al fondo del camino,
fermentado abono de golpe inesperado,
pudre sus nombres y los conoce.

Mil llagas
¡Rabia y fuego!
queman los despojos de la envidia.

Polvo y humo
se destierran a la memoria del viento,
desde el suelo tibio
que abre su mano, 
liberado.
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